¡Mamá, yo también voy!

 

 

El oeste de Alemania ha sido nuestro destino este verano de 2025. Concretamente una ciudad no muy grande llamada Worms, y el motivo, porque será la ciudad donde resida nuestro hijo mayor este próximo curso escolar gracias a una beca Erasmus. Y ya aquí, nos reservamos unos días para conocer la zona.

Esta zona de Alemania, casi en la frontera con Francia, tiene localidades muy pintorescas y bonitas, Heidelberg, Frankfurt, Bacharach, que no te dejarán indiferente si decides venir por aquí. ¡Pasa, que te lo enseñamos!

¡Mamá, yo también voy a Alemania!

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Programa 5 días en Alemania (Oeste)

Día 1

  • Worms

Día 2

  • Mannheim

Día 3

  • Heidelberg

Día 4

  • Frankfurt

Día 5

  • Bacharach

Para llegar al Oeste de Alemania en avión existen varias alternativas, desde el Aeropuerto Internacional de Frankfurt al que vuelan las aerolíneas tradicionales,  a otras más low cost como el aeropuerto de Frankfurt Hann o el de Karlsruhe/Baden Baden, a  estos últimos tiene Ryanair vuelos directos desde varias ciudades españolas. Son aeropuertos pequeños, pero con zona de restauración y sucursales de rent a car. Y disponen de servicios de autobuses lanzaderas con la empresa Flibco hacia múltiples destinos. 

 

Pero nuestra recomendación es coger coche de alquiler. En esta ocasión al planear el viaje y ver que todo estaba bien comunicado (y lo está) decidí movernos en tren, pero la Deutsche Bahn AG (DB) (como Renfe en España)   no hace honor a la famosa puntualidad alemana, muchos retrasos, pérdida de billetes con conexión, y no contemplan derecho a reembolso de importe. Así que corres el riesgo de perder el dinero y el tiempo.

 

 

Otro punto negativo en este viaje, fue el alquiler del apartamento. En esta ocasión lo reservamos a través de Airbnb. Pero parece que la plataforma ha bajado mucho la calidad o exigencias de los apartamentos que ofrece, porque en nuestro caso, el apartamento no estaba a la altura ni se correspondía con la descripción. Viejo, sucio y descuidado. Pusimos varias quejas pero los problemas no se solucionaron, por lo que tuvimos que convivir con ellos estos días, puesto que este era nuestro campamento base.

Día 1: Worms

Vuelo directo Sevilla - Frankfurt Hann, bus lanzadera hasta la estación de tren de Mainz y cambio de tren a Worms.   Como os comentaba antes, hay buenas combinaciones para moverse en transporte público (otra cosa es que cumplan horario)

Worms, es una localidad pequeñita, con tradición vinícola, ya que está situada en la región de Renania Palatinado a orillas del río Rin donde se cultiva la uva Riesling. 

La primera mañana que amanecemos en Worms la dedicamos a pasear por la ciudad. No es un sitio muy monumental ni un pueblo encantador como los que vimos en días posteriores, pero tiene rincones bonitos y curiosos, además de mucha vida, porque la Universidad de Ciencias Aplicadas le da ese toque estudiantil que tanto alegra las ciudades.

 

Estación de tren de Worms

Visitamos en primer lugar el centro de la ciudad, donde nos espera la Catedral de San Pedro. 

Worms es una de las ciudades donde nació el protestantismo, pero aún así, conviven en armonía templos protestantes y templos católicos. Por ello en una de las plazas principales se encuentra un monumento dedicado a Martín Lutero.

 

 

Este paseo nos lleva a la plaza del Ayuntamiento (Rathaus). 

En Worms hay mucha cultura sobre los  Nibelungos, leyenda germana sobre seres mitológicos que custodiaban un tesoro en el fondo del rio Rin (leer mas), y de hecho hay muchos dragones de colores por la ciudad que hacen referencia a esta leyenda. El Museo de los Nibelungos y la antigua muralla de la ciudad también son muestra de esta cultura.

Catedral de S.Pedro

M. Martín Lutero

Rathaus/Ayuntamiento

Museo de los Nibelungos

Torre del río

Río Rin

Tras reponer fuerzas con una buena cerveza alemana, y los tradicionales Brezel con Bratwurst (pan tipo rosquilleta pero salado y típica salchicha alemana), nos dirigimos a la zona del Rio Rin, pasando por el pequeño barrio de de los pescadores, unas estrechas calles de casitas de colores, que son las más tradicionales de la ciudad. Un amplio paseo recorre la orilla del río donde además de restaurantes encontrarás sobre el puente que lo cruza una torre, que a primera vista parece un mini castillo de cuento, pero su función originariamente era de aduana en el río y posteriormente un hotel. A día de hoy se encuentra cerrado, pero estoy segura que ofrece unas vistas inmejorables del río y la ciudad.

 

Barrio de Pescadores de Worms

Por último nos dirigimos a la zona de la universidad (que es el motivo de este viaje). La Universidad se encuentra a las afueras, en una zona residencial tranquila, de casitas encantadoras y parques para pasear y desconectar.

Día 2: Mannheim

Apenas 15 minutos de tren entre Worms y Mannheim. Esta ciudad algo más grande que Worms, ofrece mas vida cultural y de ocio.  Aunque no llega a ser tampoco una de las espectaculares ciudades que nos imaginamos cuando pensamos en Alemania.

Entre los lugares y monumentos mas recomendables para visitar encontramos la Torre del Agua, una imponente fuente que rinde homenaje al progreso industrial en Alemania. Próximo a este monumento, encontramos una pequeña escultura de bronce que nos llama la atención, se trata del primer coche inventado por Mercedes Benz. Continuamos el paseo en busca de la Iglesia de los Jesuitas, nos encanta el color verde predominante en el mármol de las columnas y en el tapizado de los bancos. 

Otro monumento a destacar en Mannheim es el Antiguo Ayuntamiento, con su peculiar fachada en piedra roja.

Terminamos nuestro día en Mannheim visitando el Luisenpark. No es un parque público, por lo que hay que pagar una entrada de unos 12 euros por persona. En su interior encontrarás además de animales (pero no es un zoo) amplias zonas ajardinadas estructuradas en diferentes temáticas. Particularmente pienso que no merece la pena a menos que pases muchos días en Mannheim, porque es como una zona recreativa donde los ciudadanos pasan un día de ocio.

 

Día 3: Heidelberg

Heidelberg, a diferencia de lo que habíamos visto hasta ahora, sí es una ciudad muy bonita y animada, no solo por la cantidad de turistas que la visitan todas las épocas del año, si no también por su población universitaria, ya que en Heidelberg se encuentra la Universidad más antigua de Alemania. Desde Worms (nuestro campamento base) viajamos en tren, haciendo un trasbordo en Mannheim. El trayecto nos lleva apenas una hora. Desde la estación de tren de Heidelberg al Altstadt (centro histórico) nos movemos en tranvía (ticket incluido en el precio del billete de tren), el tranvía nos deja en Bismarckplatz, donde emprendemos nuestra visita al centro histórico de Heidelberg, paseando por la larguisima Hauptstrasse. Es la calle principal, como su nombre indica, y está llena de comercios. La calle desemboca en la Marktplatz.

Marktplatz

La Marktplatz (Plaza del Mercado) es una preciosa plaza de fachadas de colores, donde encontramos el  Rathaus (Ayuntamiento) y la Heiliggeistkirche (Iglesia del Espíritu Santo). La Iglesia, protestante hoy en día, destaca por haber hecho posible que convivieran en otra época dos religiones en el mismo templo. Se caracteriza por tener dos puertas de entrada en la fachada principal, una para los católicos y otra para los protestantes. 

Nuestra próxima visita es el monumento mas destacado de Heidelberg. El castillo. Cruzamos la Kornmarket, para coger el funicular que nos llevará al castillo sin necesidad de subir una gran pendiente (que es otra opción si vas bien de tiempo y de piernas). El funicular cuesta 11 euros por adulto y 5,50 euros por menores y estudiantes. Y en apenas 5 minutos estamos ya disfrutando de unas vistas de ensueño. La entrada incluye la visita a parte del interior del castillo, donde encontraremos una antigua farmacia y el tonel más grande del mundo con capacidad para 220.000 litros aproximadamente.

 

Ayuntamiento de Heidelberg

Antigua farmacia en el interior del castillo

El tonel más grande del mundo

Iglesia de los Jesuitas

Nada más subir al castillo empezó a diluviar, pero eso le da también su encanto al paisaje. El castillo tiene varios miradores que ofrecen unas vistas a las que las fotos no hacen justicia. Te llevará un rato poder apartar la mirada del paisaje (y la cámara).

Bajamos nuevamente en funicular, porque el tiempo no estaba para andar mucho, pero por suerte cuando volvemos otra vez al centro de la ciudad la lluvia ha dado una tregua y un tímido sol nos acompaña el resto de la tarde. Aprovechamos para dar una vuelta para conocer la Unviersidad y la Jesuitenkirche (Iglesia de los Jeusitas), te llamará la atención de esta Iglesia el contraste de su oscura fachada con su interior blanco impoluto (¡todo es blanco!). 

Nuestra visita termina en el Altebrucke (Puente antiguo) que cómo no podía ser de otra manera deja un paisaje de cuento sobre el río Neckar.

Calle de Heidelberg

Puente Antiguo

Río Neckar

Día 4: Frankfurt del Meno

Frankfurt del Meno, atravesada por el río Meno, es la capital financiera de la Unión Europea y sede del banco central europeo, y eso se nota en sus calles, su ambiente y su gente. Pero tiene un centro histórico de edificios de colores con entramados de madera que conviven en perfecta armonía con los rascacielos y modernos edificios de la zona financiera. Y como una imagen vale mas que mil palabras, el Puente de Hierro da Fe de ello, dejando unas vistas impresionantes del contraste entre lo tradicional y lo vanguardista.

Romer (Ayuntamiento)

Para recorrer Frankfurt en un solo día optamos por reservar un freetour con la empresa citivatis, de este modo no solo conoces los puntos más importantes de la ciudad, si no que aprendes gran parte de su historia y el significado de muchas cosas. 

Empezamos el tour en la plaza Romërberg, donde se encuentra el Ayuntamiento (llamado Romer), y las Iglesias de San Pablo y San Nicolás. En el centro de la plaza una fuente dedicada a la Justicia del año 1.543. 

La plaza es colorida, rodeada de los típicos edificios de fachadas de colores con entramados de maderas y de los edificios donde se encuentra el  Ayuntamiento con su peculiar fachada. El freetour incluye la visita a la Kaisersala (sala de los emperadores), desde su balcón hacían su aparición ante el pueblo los grandes emperadores de la historia de Alemania, tras ser coronados en la Catedral de San Bartolomé, hacia donde nos dirigimos a continuación. En su interior varias capillas y un museo que alberga varias reliquias, entre ellas, un fragmento del cráneo de San Bartolomé. Su torre de 300 metros de altura deja unas vistas panóramicas de la ciudad, no subimos en esta ocasión porque el freetour no lo contemplaba.

 

 

 

Iglesia de San Nicolas

Interior Catedral S. Bartolomé

Torre Catedral S. Bartolomé

Casa natal de Goethe

Continuamos nuestro freetour aprendiendo mucho sobre la historia de Frankfurt, hasta llegar a la casa natal del escritor Goethe, tras un breve resumen de su obra "Fausto" y unas pinceladas sobre su vida, despedimos el freetour. 

Nosotros aprovechamos, siguiendo la recomendación del guía, para tomarnos una Bratwurtz en la carnicería más antigua de Frankfurt y probar el dulce del emperador, también en una de las pastelerías mas antiguas y con más encanto de la ciudad.

Tras reponer fuerzas, callejeamos un poco más, admirando el centro histórico antes de dirigirnos al Puente de Hierro para ver las vistas que tanto nos habían recomendado. Terminamos nuestra visita a esta hermosa ciudad paseando por la zona euro.

La carnicería más antigua de Frankfurt

Dulce del emperador

Día 5: Bacharach

Diría, con el permiso de Heidelberg, que Bacharach es la localidad más bonita de las 5 que hemos visto en este viaje. ¡Un cuento de los hermanos Grimm podría haber salido de aquí! El recorrido en el tren de cercanías de Worms a Bacharach ya te va haciendo spolier de que lo que te espera es algo que te dejará boquiabierto.

¿Lo que más nos gustó?, que no es un pueblo muy conocido y por lo tanto nada masificado, es un pueblo vivo y activo y no por el turismo, te encuentras con sus vecinos por las calles en sus quehaceres diarios. En el valle alto del Rin, Bacharach de tradición vinícola y de arquitectura tradicional, tiene que estar en tu programa de viaje a esta zona de Alemania.

Del apeadero del tren nos dirigimos a Oberstrasse calle principal de la que ya no puedes parar de  hacer fotos. La calle pasa por la antigua oficina postal y desemboca en la plaza del Mercado, donde te parece haberte teletransportado al interior de un cuento. En la plaza encontramos la Iglesia de Sant Peter y la Alte Haus (la casa más antigua) de Bacharach.

Alte Haus

Iglesia de St. Peter

Oberstrasse y Of. Postal

Oberstrasse

Interior de St.Peter

En una de las calles paralelas a Oberstrasse nos encontramos con la Torre Marktturm, antigua entrada al mercado convertida hoy en un hotel. Una visita indispensable en Bacharach es la subida al castillo Stahleck, antigua fortaleza. La subida a pie es bastante cómoda y las vistas que vas encontrando según subes merece la pena el pequeño esfuerzo. En el camino nos topamos con las ruinas de la  Wernerkapelle. Además de admirar las vistas desde el castillo y las ruinas, hay al otro lado del pueblo una torre mirador, para llegar a ella debes subir entre los viñedos plantados siempre en pendiente. Es desde aquí donde tendrás las mejores vistas del valle del alto y medio Rin, y donde ¡te querrás quedar a vivir!

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